Muchos tienden a relacionar un logo con unos principios estéticos, sin embargo, el logo es mucho más que pura estética, debe transmitir la identidad de nuestra marca, saber expresar las cualidades de nuestro producto y adaptarse a nuestro público objetivo.

Por ejemplo, si creamos una marca para adolescentes, deberíamos huir de los colores serios (negros, marrones, dorados…), sin embargo, si nuestro público objetivo es una mujer de mediana edad, elegante, urbana, etc., sí que tendríamos que movernos entre esa escala cromática.

El diseño del logo tiene que transmitir esas ideas por sí mismo y estar en concordancia con el packaging y el producto en sí que vendemos.

Otros aspectos a tener en cuenta a la hora de diseñar nuestro logo es la tipografía que utilizamos. Esto también vendrá determinada por nuestro target, sin embargo hay características que siempre se deben tener en cuenta: que sea capaz de reflejar profesionalismo, respaldo, ser visualmente agradable y  fácil de recordar. Ten en cuenta que un logotipo complejo es más difícil de identificar y memorizar, debido a que los detalles excesivos y las creaciones recargadas, distraerán la atención del público.

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